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6 results

 

Crear una empresa no tiene fecha en el calendario. Los empresarios más veteranos
cuentan con su experiencia y capacidad de gestión, y los más jóvenes con su
inconformismo y su creatividad.
 
Si como reza un proverbio suizo, la edad no juega ningún papel salvo en los quesos,
¿por qué determinar los años que debe tener un emprendedor para lograr el éxito en
su proyecto? Con 20, 40 o 50 años, cualquiera que tenga una buena idea que sepa
implementar, una adecuada red de contactos y se rodee del equipo oportuno puede
hacer realidad una empresa con futuro. “Veo el mismo brillo en la mirada de cualquier
emprendedor cuando explica su proyecto, sea cual sea su edad”, asegura Albert Martí,
cofundador y CEO de Bananity, una comunidad virtual para encontrar gente a la que le
guste o deteste las mismas cosas.
Sénior versus júnior
 
Martí es un claro ejemplo de que la edad no marca el momento para convertirse en
emprendedor. Con 41 años decidió crear su propia empresa. “Confluyeron dos factores:
la llamada crisis u oportunidad de los 40, en la que me pregunté qué quería hacer con mi
vida; y el empujón que recibí por parte de la empresa para la que trabajaba cuando decidió
vender mi división”, explica.
Reinventarse
El suyo no es el único caso. Ignacio de Benito dejó un puesto de consejero delegado en
una gran compañía en 2001 tras una fusión, y decidió reinventar su vida profesional. Con
59 años ya cuenta con cuatro empresas. Una de ellas es Crisbe Consultores, una firma
dedicada a orientar a otras compañías en su desarrollo del negocio internacional. Su idea
era ayudar a organizaciones extranjeras a implantarse en España, y su experiencia en dos
multinacionales, una española y otra suiza, con actividad global, le sirvieron como base
para crear su propio negocio.
 
Tanto Martí como De Benito coinciden en que la experiencia es un grado, especialmente
cuando ese bagaje profesional se enmarca en el área en la que se quiere emprender. “La
madurez es una ventaja. Crear una start up suele ser algo adrenalínico y por eso le va muy
bien la energía y el descaro de la juventud. Pero también se beneficia, de vez en cuando,
de la pausa que se adquiere con la edad”, defiende el cofundador de Bananity.
 
Además, la sociedad ha evolucionado y ahora apenas hay quien se extraña de que un
profesional con una larga trayectoria en grandes corporaciones se lance a fundar su propia
compañía. Ni al contrario. Para ejemplo Pep Gómez, un joven de 20 años que ha fundado
Fever, una start up que pretende revolucionar la manera en que la gente se conoce y hace
planes en una gran ciudad.
Juventud
La idea surgió durante su periplo estadounidense. Este castellonense no había cumplido
los 17 años cuando le fichó Bernardo Hernández, vicepresidente de márketing de Google,
para trabajar como asesor en San Francisco. Tras dos años en Estados Unidos decidió
volver a España, y en octubre del año pasado logró recaudar más de un millón de dólares
(más de 750.000 euros) en la primera ronda de financiación para su empresa.
 
Una labor que le llevó semanas de networking: “Hay que mandar muchos mails, llamar
a las personas adecuadas, estudiarte sus vidas y trabajar mucho. Fui a eventos y
conferencias para conocer gente, e incluso busqué en Internet. Es complicado, pero si
tienes una idea que cubre una necesidad, los inversores no se fijan en tu edad”, afirma. No
 
ha ido a la universidad, pero su talento y su capacidad innovadora le abrieron las puertas
de Esade, donde logró una beca para un curso diri-gido a pequeños empresarios.
 
Javier Agüera tampoco había cumplido los 20 cuando creó, junto a Rodrigo Silva,
Geeksphone, una empresa de telefonía móvil conocida por ser la primera marca europea
en lanzar un smartphone basado en Android a un precio más económico.
 
Sin embargo, su andadura empresarial comenzó antes. Mientras estudiaba en el instituto
creó dos start up: “TopKami surgió cuando buscaba un regalo para un amigo y quería algo
para personalizar una camiseta. A partir de ahí puse en marcha una tienda online que
funcionaba sobre todo bajo pedido”, recuerda Agüera. Casi en paralelo lanzó su segunda
start up, Darkgate Softworks, un negocio centrado en el diseño de videojuegos que, poco a
poco, y por falta de tiempo fue dejando al ralentí.
 
Agüera no cree que sea especial por incorporarse al mundo empresarial a una edad tan
temprana. Se define como una persona curiosa que siempre está investigando sobre las
cosas que le gustan. Opina que su espíritu emprendedor forma parte de lo que él llama la
Generación C: los creadores conectados. Jóvenes a los que les mueve la curiosidad, la
creatividad y el compromiso de hacer realidad sus proyectos y cambiar el mercado.
Retos
Aunque emprender no entienda de edades, un joven empresario puede encontrar
obstáculos a la hora de buscar financiación o disponer de una buena red de contactos.
Los retos para los sénior pasan por cambiar de mentalidad porque “hay que descartar la
idea de seguir contando con los mismos ingresos que antes” y de modelo de negocio.
Además, emprender a partir de cierta edad implica miedos tan comunes como el riesgo
económico, pues normalmente ya se cuenta con cargas familiares, y el temor a no estar
suficientemente conectado con las últimas tendencias tecnológicas. “La solución es
conseguir una combinación entre el maridaje de emprendedores junior y el bajage de los
sénior”, sentencia Martí.
 
FUENTE:   www.expansion.com

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Published on 27.12.2012 by EmprendeRioja

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Cuatro fórmulas para financiar tu proyecto empresarial
 
Los proyectos empresariales en sus fases iniciales recurren, normalmente, a las llamadas cuatro F’s: founders, es decir, los
recursos con los que cuenta el emprendedor; family, el dinero que pueda aportar la familia; friends, el apoyo del círculo de
amistades; y fools, los recursos proporcionados por terceros. Este último grupo abre un abanico de posibilidades que se debe
conocer bien:
 
‘Business angels’ 
Podrían definirse como personas con gran solvencia económica que colocan su dinero en empresas de nuevo cuño, y su
contribución acostumbra a ser discreta.
 
Normalmente, los nuevos emprendedores tienen mayores posibilidades de acceder al crédito a través de estos inversores
particulares. Además, su vocación de permanencia es temporal, no suele ir más allá de cinco años –siete a lo sumo– y su
presencia en el proyecto suele ser discreta.
 
En España existen la Red Española de Business Angels (Esban), fundación privada integrada en la European Business Angels
Network, formada por más de 46 redes de 21 países y que agrupa a cinco redes asociadas en España; y la Asociación Española
de Redes de Inversores Privados (Aeban), que engloba redes como Madri+d, BCN Business Angels, CEEI-Alcoy, IESE o Impiva,
entre otras.
 
Además, escuelas de negocios como IESE, IE y Esade también están promoviendo el desarrollo de sus propias redes de
inversores entre sus antiguos alumnos, profesores y colaboradores.
 
Capital riesgo 
Es una actividad financiera desarrollada por entidades especializadas, que aportan capital (fondos propios) de forma
temporal (entre tres y cinco años) y generalmente minoritaria, a empresas no financieras ni inmobiliarias y que no coticen en
primeros mercados de valores.
 
Tiene por objeto contribuir al desarrollo y expansión de la compañía (capitalizarla, profesionalizarla y asesorarla) para que
su valor aumente.
Se puede acudir a la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo, que dispone en su web de un buscador de firmas de
este tipo.
 
Según la etapa de desarrollo en la que se encuentre el emprendedor, se puede clasificar el capital riesgo que requiere en:
semilla (seed), el que aporta recursos en una fase anterior al inicio de la producción masiva; arranque (start up), necesario
para el desarrollo inicial y primera comercialización en empresas de reciente creación; otras fases iniciales, que cubren
el desfase de tesorería en firmas de reciente creación que no han alcanzado el punto muerto; expansión, para financiar el
crecimiento de una compañía que ya tiene beneficios; y sustitución, para la adquisición de acciones en poder de otra entidad
de capital riesgo u otros accionistas.
 
Financiación alternativa
Existen diferentes ayudas económicas y subvenciones para la creación de empresas o para su afianzamiento.
 
Es importante diferenciar entre las ayudas a fondo perdido –que no hay que devolver y pasan a la contabilidad de la empresa
como un ingreso–, de los préstamos con condiciones especiales, bonificaciones y reducciones de los costes de la Seguridad
Social. No obstante, los nuevos empresarios suelen quejarse de que muchas veces llegan tarde.
 
Hay subvenciones de los distintos gobiernos autonómicos –como Madrid, Navarra o Asturias, entre otros– y de las entidades
locales; planes de apoyo del Gobierno central, como los préstamos a la internacionalización de las pymes o el Plan Avanza
para firmas de base tecnológica.
 
También hay numerosas ayudas de la Unión Europea, que cofinancia especialmente proyectos sostenibles y transnacionales
en actividades de innovación e investigación, educación y formación, cultura y medios de comunicación, con diferentes
programas como Eurostars, Marco Polo II o Media 2007; además de los fondos estructurales, como los Feder y el Fondo Social
Europeo, o programas para facilitar créditos, como Jeremie y Jasmine.
 
Por otro lado, existen las sociedades de garantía recíproca, que facilitan avales y garantías a las empresas interesadas para
que éstas puedan conseguir financiación de las entidades financieras.
 
Otras entidades que asesoran a los emprendedores para facilitar su acceso a la financiación son las Cámaras de Comercio
o asociaciones como la de jóvenes empresarios (AJE), la de inversores y emprendedores de Internet (AIEI) o la de
emprendedores (ANDE).
 
Además, se ha abierto una nueva línea de financiación: el crowdfundig. Se trata de plataformas especializadas en donaciones
y préstamos de particulares e inversores sin coste inicial. En España ya funcionan Partizipa.com, Verkami.com y Fandyu.com.
 
Entidades financieras 
No hay que olvidar los canales tradicionales de financiación, como las entidades financieras, aunque éstas tienen una
aversión natural al riesgo que, con la crisis financiera, se ha acentuado. Por eso, actualmente no suelen ser una buena opción
para los emprendedores noveles.

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Published on 21.8.2012 by EmprendeRioja

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Enisa jóvenes emprendedores
 
Tiene como objetivo estimular la creación de empresas promovidas por jóvenes empresarios, facilitando el acceso a una
financiación preferente con la única garantía de su proyecto empresarial.
 
Condiciones
 
• Ser pyme con forma societaria, constituida, como máximo, en los 24 meses anteriores a la solicitud
 
• Modelo de negocio innovador/novedoso
 
• No estar enmarcado en el sector inmobiliario y financiero
 
• Edad máxima de quienes ostenten la mayoría del capital no superior a 40 años
 
• Se financiará adquisición de activos fijos y circulante necesario para la actividad
 
• Aportaciones de socios por importe del 15/25% de la cuantía del préstamo solicitado a ENISA
 
Características
 
• Préstamo participativo
 
• Importe mínimo 25.000 €
 
• Importe máximo: 75.000 €
 
• Interés mínimo: Euribor + (DIFERENCIAL A DETERMINAR)
 
• Interés variable: se determinará en función de la rentabilidad financiera de la empresa
 
• Comisión apertura: 0,5%
 
• Vencimiento: máximo 4 años
 
• Carencia: máximo 6 meses
 
• Comisión amortización anticipada: 2%
 
• Sin garantías
 
Más info:
 
http://www.enisa.es/es/financiacion/info/creacion/enisa-jovenes-emprendedores

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Published on 2.8.2012 by EmprendeRioja

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El ingenio tiene premio

El emprendedor no nace, se hace. Y para hacer emprendedores, las propuestas se han multiplicado durante los últimos años. Ya no solo se promueve la iniciativa empresarial para sortear un mercado laboral casi hermético, sino que algunas empresas —por ahora excepciones— motivan a sus trabajadores para que impulsen proyectos internos con los que ser más competitivas. Las fórmulas para escapar de los largos tentáculos de la crisis se diversifican con el objetivo de estimular la aparición de ideas innovadoras y formas de negocio originales.

...

 

La crisis llegó, y dio al traste con buena parte de lo que hasta entonces funcionaba: miles de
negocios han cerrado, la economía se ha estancado, el consumo ha bajado y la tasa de desempleo
no ha parado de subir. Con este panorama hay que volver a empezar de cero, no vale aplicar lo que
servía hasta ahora. O como dijo Albert Einstein: “Los problemas no se pueden resolver con el mismo
tipo de pensamiento que los creó”.
Éste es el planteamiento de Hazlo distinto y triunfa (Editorial Gestión 2000).William C. Taylor, su
autor y fundador de la revista Fast Company, pretende ser una guía para los líderes de cualquier
ámbito que aspiren a resolver los problemas de su organización, lanzar nuevas iniciativas y
replantearse la lógica del propio liderazgo. Se trata, por tanto, de un manifiesto a favor del cambio.
 
Los obstáculos a menudo sirven como trampolín para hacer algo nuevo y conseguir el éxito. Por
eso, aplicar los mismos métodos que se utilizó en el pasado no parece ser la alternativa adecuada.
 
Como explica Taylor: “Estoy convencido de que cada vez más ejecutivos están empezando a
reconocer en su fuero interno que la prudencia y el conservadurismo (hacer más de lo mismo, pero
con menos confianza y convicción) son una fórmula segura para el desastre, no una fuente de
estabilidad o un refugio frente a la tormenta económica”.
 
No obstante, antes de ponerse manos a la obra hay que tener en cuenta que las personas son
reacias a los cambios, tienen miedo de lo que desconocen; y por esto, aun sabiendo que los tiempos
que corren demandan nuevos conceptos de negocios y de formas de gestionarlos, las compañías
se paralizan. Superar ese miedo inicial también es una parte clave del desafío que ahora se
presenta. “Cuando sólo se tiene una hoja de cálculo llena de previsiones en rojo, es fácil quedarse
paralizado por el miedo. Pero si se tiene temple de líder, los momentos complicados pueden ser una
magnífica oportunidad para desmarcarse y conseguir ventajas para los años venideros”.
 
Con este punto de partida, el libro recoge el decálogo de la innovación radical, es decir, las diez
preguntas que todo innovador debe responder.
¿Ve oportunidades que la competencia no ve?
Las empresas más exitosas no sólo superan a sus rivales, sino que redefinen los términos de la
competencia adoptando ideas únicas en un mundo en el que todos piensan como los demás. Se
trata de redefinir las organizaciones.
¿Tiene ideas nuevas sobre dónde buscar nuevas ideas?
Las ideas y prácticas que son rutinarias en un sector pueden ser revolucionarias en otro. ¿Qué
mejor forma de avivar su imaginación que buscando inspiración fuera de su área?, cuestiona Taylor.
¿Eres el mejor en algo?
Especialización, no se puede ser bueno en todo. Hay que ser el más asequible, el más accesible, el
más original o el más transparente. Hacer las cosas de la misma forma que todos los de su sector
no conducirá al éxito.
Si su empresa cierra mañana, ¿quién la echaría de menos y por qué?
Porque sus productos y servicios eran diferentes, por su cultura única o por su misión atractiva.
Según el libro, pocas compañías responden a este criterio. Y eso, recuerda el autor, que esta
pregunta es simple y profunda. “Vale la pena tomárselo en serio”.
¿Ha averiguado de qué forma la historia de su empresa puede ayudar a configurar su futuro?
El desafío de cambio no consiste en rechazar lo antiguo. Se trata de redefinir, reinventar el pasado.
Mirar lo que se ha hecho hasta ahora con otros ojos y plantear un plan de juego diferente para el
futuro.
¿Tiene clientes que no pueden vivir sin usted?
Si pueden vivir sin sus productos y servicios, seguramente lo harán. Hágase imprescindible. Las
organizaciones deben llegar a ser irremplazables para sus clientes y, para ello, no basta con
satisfacer racionalmente a los consumidores. También hay que conquistarlos emocionalmente.
¿Muestran más interés sus empleados que la competencia?
Compromiso: empleados que comparten y expresan los valores de la compañía. “Mantener
el rendimiento implica tanto cultivar un espíritu de energía, entusiasmo y compromiso como
desencadenar una serie de ideas rompedoras”.
¿Está obteniendo las mejores contribuciones de mucha gente
Los mejores genios empresariales, explica Taylor, no pretenden saberlo todo. Saben que su trabajo
consiste en obtener las mejores ideas de los mejores, quienes quieran que sean y cuando sean.
¿Es consistente su compromiso con el cambio?
Saltar de un modelo de negocio a otro una y otra vez no significa apostar por el cambio y la
innovación. Toda decisión de querer cambiar la situación debe ser firme, arraigada y comprometida
con unos valores y unos criterios.
¿Está aprendiendo tan de prisa como el mundo está cambiando?
No deje pasar la oportunidad de aprovechar y aprender de la crisis. Es un foco de oportunidades y
no deje de compartir lo que ha aprendido. “La mejor forma de demostrar su estatus de líder fuerte es
 
enseñar a los demás lo que sabe, tanto a los clientes y a los proveedores como a los competidores
directos”.
 
Fuente: Expansión

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Published on 29.5.2012 by EmprendeRioja

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A veces, se mezclan entre la multitud. Parece que son los mismos de antes, pero no. Algo ha cambiado en ellos. Son los empleados desmotivados. Aquellos que no se han sentido valorados, ni reconocidos lo suficiente. Este tipo de trabajadores en los que la motivación cae por momentos, pueden causar un gran problema a la larga, comenzando porque, cuando vengan tiempos mejores, abandonarán la empresa y ésta perderá a sus mejores empleados.

La consultora especializada en coaching, outplacement y desarrollo de personas Aflora ofrece cinco puntos para detectar al empleado desmotivado. Recuerde que, a menudo, estos profesionales son muy válidos y tratar de implicarles de nuevo en la organización es fundamental para garantizar el futuro de la misma cuando vengan tiempos mejores. Si alguna de estas características empieza a ser más que evidente en sus trabajadores con más talento, ya está sobre la pista para evitar males mayores.

Dice a todo que sí, no plantea dudas ni inquietudes
Acata las órdenes sin proponer nuevas vías de realizar las tareas, sin destacar nuevos modos que harían que el trabajo se hiciera de forma más eficiente. No se implica, por tanto. Trabaja, pero sin la implicación directa que hacía de él antes un trabajador “excelente”. Ahora, simplemente, es un buen empleado.

No se motiva ante los nuevos proyectos, los lleva a cabo sin más
En el empleado desmotivado se realiza un cambio en el lenguaje. Hace algo sin más, es decir, porque “tiene” que hacerlo, no porque “quiera” hacerlo. Es lo que sería la diferencia entre la obediencia y el compromiso.

Su productividad baja levemente, casi sin notarse
Se mueven pero no avanzan. Parecen haber olvidado que, tiempo atrás, eran el motor del departamento o de la empresa. Sienten que su comportamiento es coherente con sus pensamientos, por tanto siguen actuando de la misma manera, es decir estando pero no dando el máximo de si mismos.

Crean un ambiente negativo a su alrededor
Critican, plantean problemas, pero nunca soluciones. El trabajador en situación de merma de motivación, sólo generará inconvenientes, trabas, etcétera, pero no tendrá la suficiente iniciativa para plantear remedios que provoquen la resolución de la situación.

Siempre presente, pero ausente emocionalmente
El absentismo no es un problema con este tipo de empleados. Nunca faltan. Sin embargo, si que “falta” su compromiso con la empresa. Están, pero sin estar emocionalmente. Es lo que se ha venido a llamar el absentismo emocional.

 

Fuente: Expansión

 

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Published on 14.5.2012 by EmprendeRioja

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